Para detectar el VIH, se realiza una serie de análisis de sangre, uno de ellos es el enzimoinmunoanálisis de adsorción (ELISA o EIA), que es el primer análisis que solicitará el médico.

La prueba ELISA permite detectar anticuerpos contra el VIH en el organismo. Los anticuerpos son proteínas que produce el sistema inmunitario como respuesta ante la presencia de sustancias extrañas como los virus.

Si el resultado de la prueba ELISA da positivo para el VIH, el médico pedirá una prueba de inmunotransferencia para confirmar si está infectado con este virus.

El Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) provoca una enfermedad infecciosa que ataca el sistema inmunitario. Si no se trata, puede convertirse en el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), una enfermedad prolongada y mortal.

Recordemos que el VIH se contagia mediante el contacto sexual vaginal, oral o anal, también puede contagiarse a través de la sangre, los productos derivados de la sangre, el uso de drogas inyectables y la leche materna.

Las pruebas ELISA y de inmunotransferencia se recomiendan si una persona estuvo expuesto al VIH o tiene riesgo de contraerlo.

¿Cómo se hace la prueba de ELISA?

Se saca una muestra de sangre que se colocará en una placa de Petri que contiene antígeno del VIH. Un antígeno es una sustancia extraña, como un virus, que provoca la respuesta del sistema inmunitario.

Si la sangre extraída contiene anticuerpos contra el VIH, se unirá al antígeno. El técnico de laboratorio agregará una enzima a la placa de Petri y observará cómo reaccionan la sangre y el antígeno. Si el contenido de la placa cambia de color, quizás tenga el VIH.

Artículo creado con información de Healthtools.aarp.org.